Violinistas concordienses viajaron a Buenos Aires. La experiencia del Violin Fest reunió a violinistas de distintas edades y niveles en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. Entre ellos hubo alumnos de Concordia que forman parte de La Salita Feliz, espacio dirigido por la profesora y artista Concepción Wallingre.
En diálogo con Diario Río Uruguay, Wallingre contó que “hay un montón de violinistas, porque hay mucha gente que se está inclinando por este instrumento, que es bastante complicado, pero la idea es siempre salir de la frustración y poder, de forma simple, encararlo y hacer que cualquier persona pueda tocarlo”.
La docente sostuvo que “a veces está esa idea de que hay que ser un súper músico o una persona con talento para poder lograr algo desde ahí. Y la verdad es que no es así”, en referencia a la posibilidad de iniciarse en el estudio del violín y avanzar progresivamente en su aprendizaje.
Una convocatoria abierta a músicos de todo el país
Wallingre explicó que “este evento nos hace sentir que todos podemos compartir la música”, y detalló que para la actividad “se hicieron arreglos muy simples y un poco más complejos para que todos podamos tocar, juntarnos, ensamblar y salir adelante”.
La representante de La Salita Feliz indicó que desde Concordia participaron más de 20 vilinistas locales, “personas de todas las edades, niñas desde 8 años, alumnos de 60 y largos, jubilados”, y consideró que se trató de “un encuentro de los que a mí personalmente me encanta por esto, porque nos permite a todos por igual poder compartir algo tan maravilloso que es la música, poder sonar en equipo”.
Sobre la convocatoria, Wallingre precisó que “esto es abierto a toda la comunidad” y relató que conocieron la propuesta a través de Instagram. “Salió un aviso de que esto iba a suceder en Instagram. Lo vi, compartí en el grupo de violines y de una todos estaban ahí esperando el aviso, porque todos se prendieron para ir”, recordó.
Los arreglos permitieron participar a distintos niveles
La docente señaló que la participación se organizó íntegramente a partir de esa convocatoria y que “no conocíamos a la organización de allá. Simplemente nos organizamos nosotros para ir y compartir”. Además, remarcó que “todo fue por redes, muy bueno”.
Wallingre contó que la actividad estaba prevista inicialmente para el 27 de septiembre, pero “por cuestiones climáticas, lo pasaron para el siguiente domingo”. Según explicó, “había gente hasta de Perú inscripta, un montón de lugares, más de mil inscriptos”, aunque finalmente participaron 430 personas debido al cambio de fecha.
Respecto del funcionamiento del encuentro, Wallingre detalló que “se armaron dos arreglos, Violín 1 y Violín 2. El acompañamiento era el Violín 2 y el Violín 1 se encargaba de la melodía”. La obra elegida fue “Viva la Vida”, de Coldplay, interpretada de manera conjunta por los participantes.
Una propuesta pensada para integrar
Wallingre explicó que Vivi, directora de la orquesta de violines de Ramos Mejía y responsable del evento, fue quien realizó los arreglos. “Una vez que uno se inscribe, te hacen llegar, vía WhatsApp, las partituras y, acorde a tu nivel, vas a tocar Violín 1 o Violín 2”, indicó.
La profesora agregó que “para las personas que recién estaban arrancando, había otro arreglito muy sencillo, cosa de que no queden afuera”. En ese sentido, definió la propuesta como “un encuentro muy amoroso, porque integra realmente. Para todas las edades y para todos los niveles”.
Sobre el crecimiento de la presencia del violín en distintas propuestas musicales de Concordia, Wallingre afirmó que “de a poquito, somos hoy varias personas las que estamos enseñando este instrumento” y sostuvo que “fuimos logrando eso, un semillero interesante, lindo, y de a poco también se van viendo ahí en las pistas violinistas”.
El aprendizaje requiere dedicación y disciplina
La docente señaló que “de a poco y con trabajo y disciplina la gente empieza a sonar y empieza a pensar en tocar por ahí con alguna grupalidad o con algún ensamble”, aunque aclaró que “es un instrumento que lleva años de dedicación hasta empezar a lograr un sonido lindo, agradable”.
Wallingre explicó que “lleva un tiempo hasta que te permite poder expresar y tocar por ahí con alguien”. Para la profesora, ese proceso forma parte del desafío que implica aprender un instrumento que tradicionalmente puede ser considerado complejo para quienes recién comienzan.
En relación con el costo de los instrumentos, Wallingre sostuvo que “hay de todo” y precisó que “un violín chino inicial sale 120.000 pesos”, aunque aclaró que existen opciones de distintos valores y calidades.
Instrumentos adaptados para facilitar el aprendizaje
Wallingre contó que en La Salita Feliz suelen adquirir instrumentos económicos y luego acondicionarlos. “Lo que generalmente hacemos es comprar los violines chinos más económicos, los llevamos a un luthier que los lleve a su punto óptimo o mayor de resonancia y después lo usamos para las clases”, detalló.
La docente explicó que de esa manera buscan “optimizar su sonido y además dejarlo lo más cómodo posible para que los alumnos puedan tocar, teniendo en cuenta que es un instrumento difícil, para que se les haga más fácil el aprendizaje”.
Finalmente, Wallingre invitó a quienes tengan interés en conocer el instrumento y acercarse a la propuesta a concurrir a La Salita Feliz, ubicada en Perú 846, en Concordia. También indicó que pueden contactarse a través de las redes sociales del espacio o mediante el teléfono 345-5239-646, y convocó a “arrimarse, a preguntar y a sumarse a esta apuesta de crear arte a través del violín”.